CURIOSIDADES

Un madrileño y un catalán en el origen del cava

- Luís Justo y Villanueva (1834 – 1880)

- Agustí Vilaret (1820 – 1905)

Dos figuras de gran calado contribuyeron decisivamente a cimentar los orígenes del vino espumoso en Cataluña, un madrileño y un catalán, lo que demuestra que los lazos de buen entendimiento han sido siempre fuente de progreso y que sumar es beneficioso para todos.

Esos dos personajes, cuya significación muchas veces olvida la historia oficial del cava, están, además en las raíces de las bodegas Mont-Ferrant, ya que fueron ellos quienes diseñaron el proyecto de dichas bodegas en Blanes.

Por un lado está Agustí Vilaret (1820-1903), integrante de la primera generación de champañeros catalanes, que en 1872 ya elaboraba vinos espumosos como lo demuestra el hecho de haber participado con alguno de ellos en el concurso-exposición celebrado en aquella fecha en Barcelona. Vilaret había emigrado siendo muy joven a Puerto Rico, y a su regreso en 1865 ideó el proyecto de elaborar vino espumoso en Blanes, la ciudad que le vio nacer. Adquirió para ello una gran parcela, en cuyas tierras el cultivo de la vid era un rito ancestral, y puso toda su ilusión y su empuje en una tarea sin par: levantar de la nada una industria, como gustaban decir en aquel siglo.

Luego está la figura aún menos conocida del madrileño Luis Justo, un ingeniero afincado en Barcelona, que puso su saber enológico al servicio de la elaboración del vino espumoso, Luís Justo y Villanueva (1834 – 1880) había nacido en la madrileña calle del Turco, y en su ciudad se licenció en Ingeniería Industrial en 1864, doctorándose al año siguiente en Ciencias Físicas. Por aquel entonces ya ocupaba una cátedra en la Escuela Superior Industrial de Barcelona, aunque su tarea exclusivamente vinícola, dedicada al vino espumoso, la desempeñó como jefe del Laboratorio del Instituto Agrícola Catalán de San Isidro. Sus cursos de Química aplicada a la agricultura, sus conferencias y sus artículos, alguno de ellos en defensa de lo que hoy nos parecería una obviedad, son de una gran importancia histórica: “Hacer con los vinos catalanes vinos de Burdeos, de Málaga, de Jerez, de Champaña, etc., eso no puede aconsejarlo la verdadera ciencia, eso sólo puede dictarlo un mal entendido interés”, escribía en 1865. La fecha de su llegada a Cataluña coincide poco más o menos con la puesta en marcha de las bodegas por parte de Vilaret. Justo, fue su mentor enológico: le diseñó sus cavas en Blanes y le asesoró en todo lo que concierne a la elaboración de champán, y no sólo fue mentor de la primera generación de champañeros catalanes (Soberano, Gil, Vilaret), sino que también lo fue de la segunda. En ésa se cuenta a Joseph Raventós (de casa Codorníu), que en 1872, huyendo de las guerras carlinas, se había instalado en Barcelona. Allí siguió los cursos del experto madrileño, cuyas enseñanzas aplicó luego a la elaboración de su champán. Justo tuvo, pues, en sus clases, o siguiendo sus consejos, a dos generaciones de champañeros catalanes. En 1876, Justo puso fin a una estancia de quince años en Barcelona, y regresó a Madrid, donde murió cuatro años más tarde.

Él fue el adalid, el guía de los orígenes. “Cataluña le debe un monumento”, dice de él el estudioso Emili Giralt, en una rigurosa monografía sobre los primeros pasos del cava. Como homenaje, las bodegas Mont-Ferrant le dedicaron unos sus mejores elaborados. Un cava con aromas de cítricos, hierbas aromáticas, flores de agua, donde todo parece estar hecho de la misma materia, fresca y ligera, para llegar a la madurez sin precipitación, sin presión parcial del carbónico. Lo que significa que la repartición del equilibrio táctil queda más definida, suavizándose a medida que avanza su arco gustativo.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

EL CORCHO

Una historia y un legado

J.Vigas S.A. y sus antepasados están unidos  al  corcho desde hace mas de 100 años. En 1887 se inaugura el centro de producción de Palafrugell con una filial de ventas en  Champagne. Efectivamente, la empresa empieza su camino fabricando tapones para champán y es a partir de los años 50 cuando por cuestiones estratégicas se dedica a la manufacturación del tapón para vinos tranquilos. En 1995 y en un intento  de completar una gamma de productos  que den  un servicio  integral al sector vinícola, se reinicia la actividad de tapones aglomerados con discos y de los tapones 1+1. Esta decisión supone también para J.Vigas S.A. un intento de homenajear,  no sólo a los pioneros de la empresa, sinó también a todos los colaboradores que han entregado su esfuerzo para que J.Vigas S.A sea hoy una referencia, tanto en el mercado nacional como en el internacional.

En las instalaciones centrales de Palafrugell se encuentra la sección de acabados de tapones, los departamentos de administración, comercial, calidad y laboratorio. En el año 2001 se incorpora una nueva infraestructura  en la zona industrial, donde se concentra el almacenaje de fardos de corcho en plancha, la fabricación de tapones para vino, tapones aglomerados con discos para cava y el 1+1

Gestión de la Calidad

Nuestro espíritu de mejora continua siempre ha ido íntimamente ligado al compromiso, no sólo de cumplir todas las exigencias legales, normativas y otros requisitos asumidos por la empresa, sino también de  satisfacer a nuestros clientes. Todos nuestros deseos e intenciones no serían más que eso, sin la presencia de nuestros auténticos motores, los clientes que con sus exigencias y requisitos nos hacen ser mejores día a día.

En consonancia con este compromiso, desde 1997 estamos certificados según norma ISO 9001:2000. J. Vigas SA también dispone de la certificación SYSTECODE desde su inicio en el año 2000

Con el fin de conseguir los objetivos marcados en nuestra política de calidad, J.Vigas SA concentra sus esfuerzos en los siguientes puntos:

¨            Plan de control de recepción: materias primas y auxiliares

¨            Plan de control durante el proceso productivo: operaciones del proceso de producción

¨            Plan de control de expedición: tapones acabados

¨            Análisis físico - mecánicos

¨            Análisis químicos – Cromatografía

¨            Análisis microbiológicos                                                

¨            Cursos de Formación

¨            Aplicación normativa Prevención de Riesgos Laborales

¨            Análisis de peligros y puntos críticos de control (HACCP)

¨            Gestión medioambiental

¨            I+D

Los parámetros inspeccionados en el producto final son los que se especifican en las normas UNE vigentes, donde se contemplan las cacterísticas técnicas que tienen que cumplir los tapones de corcho

El Corcho y sus Propiedades

Los tapones de corcho constituyen el soporte económico fundamental de los alcornocales, bosques exclusivos del mediterráneo occidental y uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad, que además, soporta modos de vida tradicionales que vienen desarrollándose en nuestra cuenca desde hace varios milenios.

Es posible la explotación sostenible y modélica de este recurso natural renovable, el corcho, un material de propiedades únicas, que se utiliza de modo tradicional en la industria vinícola como el mejor sistema de tapamiento del vino embotellado .

·          El corcho es un tejido vegetal, más concretamente la corteza, del Quercus súber L., el alcornoque.

·          La producción de corcho útil para la fabricación de tapones puede considerarse a partir de los  35 - 40 años  de vida del alcornoque, hasta los 150 - 200. 

·          Los periodos de saca o descortezado son cada 9 o 14 años, dependiendo de la situación geográfica del alcornocal.

·          El tejido suberoso cuenta con una media de 40 millones de alvéolos por centímetro cúbico.

·          La membrana que separa dos alvéolos contiguos está constituida por cinco láminas: dos de naturaleza celulósica, otras dos más gruesas de suberosa y una lámina central lignificada con acumulación de ácidos grasos.

·          Los alvéolos están comunicados entre sí por unos canales, los plasmodesmos. Estos hacen que la estructura alveolar se comporte como verdaderos vasos comunicantes, permitiendo una uniformidad del comportamiento dimensional frente a una compresión.

La particular estructura alveolar y el equilibrio en la formación de las líneas de crecimiento es donde residen las características del corcho: ligereza, compresibilidad, elasticidad, resiliencia,  (capacidad de volver a la forma inicial cuando dejan de actuar las fuerzas que le han deformado), gran poder de adaptación, estanqueidad, ausencia de capilaridad, hermeticidad, impermeabilidad, estabilidad, carácter imputrescible, aislante térmico y acústico, gran resistencia al deslizamiento,...

El corcho es un producto noble, de la naturaleza y  con capacidad de ofrecer casi el cien por cien de su energía, siempre que sea tratado adecuadamente.